lunes, julio 05, 2010

Moyote, Pirul, Chanate y Chilero: La Laguna


Ecos
Francisco Valdés Perezgasga
La Opinión Milenio
2010-07-04



Para ser testigo de los grandes hitos de la historia mundial no hace falta ir a museos o a las grandes capitales del mundo. Basta a veces averiguar el origen de los objetos, de los actores y de las costumbres más cotidianas. ¿Porqué los laguneros llamamos moyote al mosquito, asquel a la hormiguita y cacle al zapato? Lo hacemos pues hace casi cinco siglos los invasores castellanos triunfaron gracias a su alianza con los tlaxcaltecas quienes luego participaron en la colonización de los vastos territorios del norte. Los laguneros (y los zacatecanos, potosinos y saltillenses) somos en gran medida herederos de esa cultura Náhuatl-parlante del centro de México. En nuestro territorio aislado se conservó el uso de vocablos ya en desuso en la madre patria, Tlaxcala. Claro, entre los millones de compatriotas entre los que el Náhuatl es su lengua madre, el mosquito se llama aún moyotl, la hormiga atzcalli y el zapato cactli.

Igual podríamos conectar los nichos dedicados a Guadalupe o a Judas Tadeo en las esquinas de nuestras colonias con los antiguos romanos. O el choque de las culturas musulmana y cristiana en España con nuestra expresión “ojalá”. Pero estos ecos de la historia también las encontramos en los seres vivos que nos rodean. El pirul, de tan buena sombra y efectividad para limpiarnos de los malos espíritus, llegó a México en ese gran intercambio cultural entre el México y el Perú coloniales que llevó allá el maíz y su tecnología (incluidos los tamales) y trajo acá a ese árbol (originalmente “árbol del Perú” luego modificado a “pirul”) y las papas.

A nadie le cabe duda que los chanates Quiscalus mexicanus, aves tan negras como ubicuas, son sumamente adaptables e inteligentes. Cuando Pinky, mi perra, se descuida, los chanates le roban las croquetas, demasiado duras y demasiado grandes para sus picos, y las remojan en el plato del agua para reblandecerlas y poderlas engullir. Quizá este ingenio le ayudó a estas aves de los humedales del sur de México a expandir sus territorios una vez que encontraron, en la agricultura de irrigación, la extensión de su hábitat que les facilitó la conquista de territorios nuevos, como el norte de México y el suroeste de EUA.

Los chileros Passer domesticus pueden parecernos los pájaros más familiares de La Laguna, pero provienen originalmente del norte de África. Ahí se adaptaron para convivir con los humanos al grado de que sólo sobreviven cerca de nuestros asentamientos.

Las legiones romanas, con sus movimientos de caballos, soldados y forrajes, fueron el vector que el chilero aprovechó para colonizar Europa. Luego, unos admiradores de Shakespeare en el siglo diecinueve en Nueva York, decidieron liberar en el Parque Central a todas las aves que el bardo de Stratford hubiera mencionado en sus obras. De todas ellas el chilero fue la más exitosa al grado que hoy extiende sus dominios desde Canadá hasta Sudamérica con la misteriosa excepción de la Península de Yucatán. El mundo, la vida y su historia están en nuestras puertas y coexisten con nosotros.

fvaldez@nazasvivo.com
http://impreso.milenio.com/node/8793944

Carpinteros: Comarca Lagunera


Carpinteros
Francisco Valdés Perezgasga
La Opinión Milenio
2010-06-27



El carpintero suele picotear la madera de los árboles viejos por dos motivos: para conseguir comida en forma de larvas de escarabajo y para construir una cavidad en la cual anidar.

Si usted tiene en su casa, o cerca de su casa, un árbol maduro, seguro ha visto pájaros carpinteros. Sea ese árbol un fresno, una jacaranda, una palmera, una lila o un álamo. Si el árbol cercano es un eucalipto o un pinabete quizá no haya visto a estas aves tan atractivas como curiosas. Los pájaros carpinteros tienen varios rasgos distintivos que denotan la adaptación al tipo de vida que llevan. Para poder pasar largo tiempo sobre la pared vertical del tronco, tiene una cola especialmente tiesa que le sirve de tercer pie y un pie zigodáctilo: con dos dedos apuntando al frente y dos apuntando atrás (en su postura característica esto se traduce en dos dedos apuntando hacia arriba y dos, hacia abajo).

El carpintero suele picotear la madera de los árboles viejos por dos motivos: para conseguir comida en forma de larvas de escarabajo y para construir una cavidad en la cual anidar. Una vez que el pájaro carpintero horada la corteza del árbol y encuentra el túnel que la larva ha taladrado en el tronco, mete su lengua por este túnel hasta encontrar a su comida. La lengua del carpintero es inusualmente larga y la punta tiene unas protuberancias que le permiten adherirse con fuerza al gusano que es su presa. En el cráneo del carpintero, alrededor de uno de sus ojos, se encuentra un largo túnel oseo donde esta larga lengua se aloja mientras no está en uso.

En más de una ocasión algún compañero de trabajo del Tec de La Laguna me ha señalado a uno de nuestros carpinteros residentes como un ave inusualmente estúpida pues se la pasa picoteando la cubierta de una farola, una antena de WiFi o un ducto de refrigeración. Si el pájaro estuviera intentando obtener comida picoteando objetos metálicos sería una conducta estúpida que lo llevaría al hambre, a la debilidad y a la incapacidad de conseguir pareja y prolongar la especie. Pero resulta que los pájaros carpinteros picotean la madera por una tercera razón, además de buscar comida o construir un nido. Los carpinteros a menudo buscan una rama hueca de un árbol viejo para producir sonidos. Con su rápido picoteo aquello suena como el redoble de un tambor. Es una señal sonora para los demás machos: “no te acerques, estás en mi territorio”. Algunos carpinteros, aventureros e inteligentes han descubierto que pegarle a un ducto, o a una antena o a una farola produce un sonido más fuerte y asegura por tanto un territorio más amplio.

En nuestras ciudades es común ver al Carpintero de frente dorada Melanerpes aurifrons. Pero si uno busca -y si uno sale al monte- podrá encontrarse con otras cuatro especies de carpintero. El Carpintero mexicano Picoides scalaris, pequeño y de zonas secas; el Carpintero de pechera Colaptes auratus, grande y común en Jimulco; y dos pequeños y callados carpinteros migratorios: el Chupasavias de panza amarilla Sphyrapicus varius y el Chupasavias de nuca roja Sphyrapicus nuchalis.

http://impreso.milenio.com/node/8790492