lunes, julio 05, 2010

Carpinteros: Comarca Lagunera


Carpinteros
Francisco Valdés Perezgasga
La Opinión Milenio
2010-06-27



El carpintero suele picotear la madera de los árboles viejos por dos motivos: para conseguir comida en forma de larvas de escarabajo y para construir una cavidad en la cual anidar.

Si usted tiene en su casa, o cerca de su casa, un árbol maduro, seguro ha visto pájaros carpinteros. Sea ese árbol un fresno, una jacaranda, una palmera, una lila o un álamo. Si el árbol cercano es un eucalipto o un pinabete quizá no haya visto a estas aves tan atractivas como curiosas. Los pájaros carpinteros tienen varios rasgos distintivos que denotan la adaptación al tipo de vida que llevan. Para poder pasar largo tiempo sobre la pared vertical del tronco, tiene una cola especialmente tiesa que le sirve de tercer pie y un pie zigodáctilo: con dos dedos apuntando al frente y dos apuntando atrás (en su postura característica esto se traduce en dos dedos apuntando hacia arriba y dos, hacia abajo).

El carpintero suele picotear la madera de los árboles viejos por dos motivos: para conseguir comida en forma de larvas de escarabajo y para construir una cavidad en la cual anidar. Una vez que el pájaro carpintero horada la corteza del árbol y encuentra el túnel que la larva ha taladrado en el tronco, mete su lengua por este túnel hasta encontrar a su comida. La lengua del carpintero es inusualmente larga y la punta tiene unas protuberancias que le permiten adherirse con fuerza al gusano que es su presa. En el cráneo del carpintero, alrededor de uno de sus ojos, se encuentra un largo túnel oseo donde esta larga lengua se aloja mientras no está en uso.

En más de una ocasión algún compañero de trabajo del Tec de La Laguna me ha señalado a uno de nuestros carpinteros residentes como un ave inusualmente estúpida pues se la pasa picoteando la cubierta de una farola, una antena de WiFi o un ducto de refrigeración. Si el pájaro estuviera intentando obtener comida picoteando objetos metálicos sería una conducta estúpida que lo llevaría al hambre, a la debilidad y a la incapacidad de conseguir pareja y prolongar la especie. Pero resulta que los pájaros carpinteros picotean la madera por una tercera razón, además de buscar comida o construir un nido. Los carpinteros a menudo buscan una rama hueca de un árbol viejo para producir sonidos. Con su rápido picoteo aquello suena como el redoble de un tambor. Es una señal sonora para los demás machos: “no te acerques, estás en mi territorio”. Algunos carpinteros, aventureros e inteligentes han descubierto que pegarle a un ducto, o a una antena o a una farola produce un sonido más fuerte y asegura por tanto un territorio más amplio.

En nuestras ciudades es común ver al Carpintero de frente dorada Melanerpes aurifrons. Pero si uno busca -y si uno sale al monte- podrá encontrarse con otras cuatro especies de carpintero. El Carpintero mexicano Picoides scalaris, pequeño y de zonas secas; el Carpintero de pechera Colaptes auratus, grande y común en Jimulco; y dos pequeños y callados carpinteros migratorios: el Chupasavias de panza amarilla Sphyrapicus varius y el Chupasavias de nuca roja Sphyrapicus nuchalis.

http://impreso.milenio.com/node/8790492

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